
Disenador
Con tan solo cinco años, el padre de Simon Henderson le construyó un pupitre donde él comenzó a trabajar la madera y el metal. Esta afición pronto le condujo a completar una carrera como diseñador de joyas repleta de premios y con una muy valorada reputación como uno de los diseñadores de joyería con más talento de Australia.
A los 10 años, el cableado eléctrico en las calles de la vecindad de Simon estaba siendo reemplazado, así que el aprovechó el cobre retorciendo el material de diversas maneras para crear diseños de joyería. Cuando cumplió los 12 años ya tenía muy claro que acabaría siendo joyero y, dos años más tarde, comenzó un curso paralelamente a la asistencia de sus clases.
Tras el instituto, donde estudió diseño de joyería y fue galardonado por su trabajo, Simon continuó estudiando diseño de joyería. Su tutor era un experto en el empleo tradicional de herramientas y de esta forma Simon fue capaz de mejorar aún más las habilidades que él mismo había desarrollado desde la niñez. Estudió durante siete años, dominando el diseño artesanal.
Simon consiguió reconducir su verdadera pasión a otro nivel, desarrollando su propio estilo y consiguiendo ser valorado a través de diversos premios.

Su creatividad abarca muchos aspectos de su vida ya que disfruta tocando la guitarra, el piano y el violonchelo, y tiene una gran pasión por la restauración de coches antiguos.
Como diseñador, tiene una apreciación innata para las formas orgánicas – y esto se puede apreciar en sus diseños. Diseños que fluyen, son prácticos, versátiles y realmente hermosos. Cada detalle y eslabón es estudiado y tiene su lugar perfecto dentro del diseño final de la pieza. Él siempre explora los límites con el empleo de materiales como la madera, el cuero, metales y aleaciones.
Las perlas australianas Kailis casan maravillosamente dentro del estilo de Simon. Se nota su admiración inherente a estas gemas vivas, y su aprecio por su especial calor y brillo. Son perlas que despiertan su creatividad y estimulan su imaginación.
Y si hablamos de inspiración, Simon no sólo la obtiene mirando desde la ventana de su despacho al Océano Índico o a través de sus regulares viajes en globo, si no viajando por toda la intacta costa del norte de Australia Occidental - el lugar de nacimiento de las perlas australianas Kailis.
Como observador de tendencias, Simon es muy consciente de las modas y, al mismo tiempo, tiene muy claro que no se dejará embaucar por ellas. A menudo se deja llevar por los propios elementos con los que está trabajando en ese preciso momento, como el oro y las piedras preciosas.
En definitiva, el resultado de su trabajo siempre será una pieza icónica de alta joyería, mezcla asombrosa de los elementos de la naturaleza y el estilo incomparable de Simon.